Guía del paciente
Encías que sangran: qué te están avisando
Una encía sana no sangra al cepillarse. Si lo hace de forma mantenida, casi siempre es el primer aviso de una inflamación (gingivitis) que, si se cronifica, puede pasar a afectar al hueso que sujeta el diente (periodontitis).
Las otras señales que más nos traen a consulta son el mal aliento persistente, la sensación de dientes 'más largos' por retracción de la encía y notar alguna pieza ligeramente móvil. Ninguna de ellas mejora sola con el tiempo.
El sondaje periodontal: el diagnóstico que decide el tratamiento
Todo empieza midiendo. Con una sonda periodontal se registra la profundidad de las bolsas alrededor de cada diente y se valora el nivel de hueso; ese mapa es el que dice si basta con una higiene o si hace falta un tratamiento de encías.
Es la diferencia práctica entre una limpieza y un curetaje: la higiene actúa por encima de la encía, el curetaje (raspado y alisado radicular) actúa por debajo, allí donde el cepillo y el ultrasonido convencional no llegan.
Cómo es el tratamiento y cuántas sesiones lleva
El curetaje se realiza con anestesia local, por cuadrantes, y el número de sesiones depende de cuántas zonas estén afectadas y de la profundidad de las bolsas. Por eso se planifica después del sondaje y no antes: dar una cifra sin haber medido sería inventarla.
Semanas después se hace una reevaluación para comprobar cómo ha respondido tu encía. Es habitual notar algo de sensibilidad mientras cicatriza y ver que los espacios entre dientes se hacen más evidentes: es la inflamación que baja y el sarro que ya no está ocupándolos.
El mantenimiento es la parte que sostiene el resultado
La periodontitis se controla, no se cura. Con tratamiento y mantenimiento se puede frenar la progresión y conservar los dientes muchos años, pero es una enfermedad que exige revisiones de por vida.
El mantenimiento periodontal son esas revisiones periódicas en las que se vuelven a medir las bolsas, se retira el sarro que reaparece y se ajusta tu pauta de higiene. Es también lo que protege cualquier tratamiento posterior: no tiene sentido plantear implantes o carillas sobre una encía enferma.

